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Prayer Request

Bienvenidos al Grupo de Intercesión

Querido Amiga o amigo:

Somos un grupo de voluntarios consagrados y laicos, de la Iglesia Católica Nuestra Senora de Guadalupe del Doral en Florida, Estados Unidos, que creen en la fuerza de la oración.

Jesús mismo ha dicho: «…Todo lo que pidáis con fe en vuestras oraciones lo obtendréis (Mt 21,22).

Estamos dispuestos a unirnos como hermanos para pedir a Dios ayuda y consuelo para quien se encuentra sufriendo y se halla en necesidad. Lo hacemos porque el Amor debe triunfar siempre. Esta es una expresión de caridad y hermandad que nos permite trabajar en la viña del Señor. Somos obreros de las oraciones que en este gran grupo de oración e intercesión del Ministerio de Intercesión y Oración de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en el Doral, hemos encontrado nuestro espacio, una morada. La oración tiene una influencia sin par en el desarrollo de la vida cristiana. Sin la luz de Dios, en efecto, ningún hombre se salva. Ésta le hace dar los primeros pasos y lo conduce a la cima de la perfección.

Por eso, si quieres comenzar a poseer esta Luz de Dios, reza con nosotros. Es un instrumento eficaz y accesible a todos. En poco de tiempo transforma la personalidad y eleva la vida ordinaria a un diálogo con Dios, convirtiéndola en una respuesta consciente de amor. La oración de petición expresa una actitud concreta de fe en nuestras necesidades y nos prepara para recibir los regalos por Él preparados. Él quiere que en la oración ejercitemos nuestro deseo, de modo que nos hagamos capaces de recibir lo que Él está dispuesto a darnos.

Cuando la súplica está hecha en favor de los demás se llama intercesión. Dios quiere, en efecto, que nos amemos y recemos unos por otros. Quiere que recemos incluso por los enemigos y pidamos para ellos el perdón de sus pecados.

La oración es unión con Dios y coloquio con él. La oración mantiene el equilibrio del mundo, reconcilia con Dios, es puente sobre las tentaciones, barrera entre nosotros y las aflicciones. La oración es fuente de virtud, es iluminación de la mente, es hacha que corta la desesperación, es signo de esperanza, es victoria sobre la tristeza. La oración alimenta el alma: ella es al alma como la sangre al cuerpo, y es puerta hacia Dios. Regala además un corazón límpio y puro. Un corazón limpio puede ver a Dios, puede hablar a Dios y puede ver el amor de Dios en los demás.

Santa Caterina de Siena, Doctora de la Iglesia, en su Diálogo con la Divina Providencia se expresa así sobre la oración:

Por ningún otro medio el alma puede gustar la verdad de ser iluminada más que por medio de la oración humilde y continua, fundada en el conocimiento de sí mismo y de Dios. Es más, en el ejercicio de la oración con humildad y asiduidad el alma que sigue las huellas de Cristo crucificado se une a Dios; así, por la fuerza del deseo, de mucho afecto y la unión de amor, el alma hace de sí misma otro Cristo… Justo como quiso indicarnos Cristo cuando dice: "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él". (cfr Juan 14,23).

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