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Nuestra Se√Īora de Guadalupe

La apertura del Nuevo Mundo en 1519 y la llegada de Cortés a México, trajo consigo buscadores de fortuna.

En 1521, la capital azteca de Tenochtitl√°n cae bajo las manos de Cortez. Cortez despu√©s de haber conquistado el pa√≠s en nombre de Espa√Īa no le faltaba celo por la evangelizaci√≥n de los aztecas, por lo que en 1524 los primeros doce (12) sacerdotes franciscanos llegaron a la ciudad de M√©xico. Estos misioneros construyeron iglesias pero tuvo poco √©xito con la evangelizaci√≥n de los indios. Los indios eran reacios a aceptar el bautismo, sobre todo porque les obligar√≠a a abandonar la poligamia.

En 1525, un pobre indio llamado Cuauhtlatoatzin (águila que habla) y su esposa fueron los primeros en ser bautizados. Se les dio el nombre cristiano de Juan Diego y María Lucía, respectivamente. En 1529, después de que su esposa María Lucía enfermó y murió, Juan Diego se trasladó a la casa de su tío, Juan Bernardino, que se había hecho cristiano.

Primera Aparición

En la ma√Īana del s√°bado 09 de diciembre 1531, Juan Diego se dirig√≠a a asistir a clases de catecismo y o√≠r la Misa. Pas√≥ junto a un cerro llamado Tepeyac cuando oy√≥ una m√ļsica hermosa que parec√≠a venir de una multitud de aves. De repente la m√ļsica se detuvo, apareci√≥ una nube de luz y dentro de ella una bella joven vestida como una princesa azteca apareci√≥; una voz dulce y delicada lo llam√≥ en n√°huatl, su lengua materna. La voz suave le dijo: "Juanito, Juan Dieguito!" "Juanito mi hijo a d√≥nde vas?" - Se√Īora Noble, mi reina, voy a la misa en la ciudad de M√©xico para escuchar todas las cosas bellas que nos ense√Īa el sacerdote. Entonces la Se√Īora volvi√≥ a hablar.

"Mi hijito querido, Te quiero. Quiero que sepas qui√©n soy yo. Yo soy la siempre Virgen Mar√≠a, Madre del verdadero Dios que da vida y mantiene su existencia. √Čl cre√≥ todas las cosas. √Čl est√° en todos los lugares. √Čl es el Se√Īor del Cielo y la Tierra. Yo deseo una iglesia en este lugar donde la gente pueda experimentar mi compasi√≥n. Todos aquellos que sinceramente me piden ayuda en su trabajo y en sus penas conocer√°n mi Coraz√≥n de Madre en este lugar. Porque yo soy vuestra Piadosa Madre, para ti y para todos los hombres que me aman y conf√≠an en m√≠ e invocan mi ayuda. Ve ahora al obispo en la ciudad de M√©xico y dile que la Virgen Mar√≠a te envi√≥ para dar a conocer a √©l su gran deseo que tengo que un santuario dedicado a m√≠ se construya all√≠. As√≠ que corre ahora y dele al Obispo todo lo que has visto y o√≠do. "

Segunda Aparición

Juan Diego fue al palacio del Obispo, Fray Juan de Zum√°rraga, y pidi√≥ reunirse con √©l. Los servidores del obispo, que sospechaban de los campesinos rurales, lo mantuvieron en espera durante horas. El obispo electo dijo a Juan que iba a considerar la solicitud de la Se√Īora y le dijo que podr√≠a visitarlo nuevamente si as√≠ lo deseaba. Juan Diego estaba decepcionado por la respuesta del obispo y se sinti√≥ indigno de persuadir a alguien tan importante como un obispo. √Čl volvi√≥ a la colina del Tepeyac, donde hab√≠a conocido a la se√Īora y la encontr√≥ all√≠, esperando por √©l. Juan Diego le implor√≥ que enviara a otra persona, pero ella respondi√≥:

"Mi hijito, hay muchos que podr√≠an enviar. Pero t√ļ eres el que he elegido."

La Se√Īora le dijo a Juan Diego que regresara al d√≠a siguiente al Obispo y repitiera la solicitud.

Tercera Aparición

El domingo, despu√©s de esperar durante horas nuevamente, Juan Diego se reuni√≥ con el obispo, que al volver a escuchar el relato, le pidi√≥ que pidiera a la Se√Īora proporcionar una se√Īal como una prueba de qui√©n era. Juan Diego obedientemente volvi√≥ a la colina y le dijo a la Se√Īora, quien estaba otra vez esperando por √©l, sobre la solicitud del obispo. Ella respondi√≥:

"Mi hijito, ¬Ņno soy tu Madre? No tengas miedo. El Obispo tendr√° su se√Īal. Regresa a este lugar ma√Īana. S√≥lo la paz, mi hijito".

Cuarta Aparición

Lamentablemente, Juan Diego no pudo regresar a la colina de Tepeyac al d√≠a siguiente. Su t√≠o hab√≠a contra√≠do una enfermedad mortal y Juan se qued√≥ con √©l para cuidarlo. Despu√©s de dos d√≠as, con su t√≠o a punto de morir, Juan lo dej√≥ para ir en busca de un sacerdote. Juan tuvo que pasar por el cerro del Tepeyac para llegar hasta donde estaba el sacerdote. Al pasar, se encontr√≥ con la Se√Īora que lo esperaba. Ella escuch√≥ en silencio a Juan excusarse por no haber cumplido su cita con ella el d√≠a anterior. Cuando termin√≥ de hablar, le dijo:

"No te aflijas, mi hijito. ¬ŅNo estoy yo aqu√≠ con ustedes, que soy tu Madre? ¬ŅNo est√°s bajo mi sombra y resguardo? Tu t√≠o no va a morir en este momento. No hay ninguna raz√≥n para que busques a un sacerdote pues su salud se ha restablecido en este momento. √Čl est√° bastante bien. Ve a la cima de la colina y corta las flores que crecen all√≠. Tr√°emelas. "

Aunque hac√≠a mucho fr√≠o en la colina, Juan obedeci√≥ las instrucciones de la Se√Īora y se dirigi√≥ a la parte superior de la colina donde se encontr√≥ con una flor de las rosas de Castilla. Las cort√≥ y las coloc√≥ en su capa √°spera, o tilma. √Čl trajo las flores a la Virgen quien las reorganizo y le dijo que las llevara al Obispo, pues este era el signo para persuadirlo a llevar a cabo sus deseos.

"Mi hijito, √©ste es el signo que voy a enviar al obispo. Dile que con esta se√Īal le pido su mayor esfuerzo para completar la iglesia que deseo en este lugar. Muestra estas flores a nadie m√°s que al obispo. T√ļ eres mi embajador de confianza. Esta vez, el obispo va a creer todo lo que le dices. "

En el palacio, Juan Diego radiante de felicidad, se puso en pie ante el obispo Fray Juan de Zum√°rraga y varios de sus asesores y le cont√≥ el cuarto encuentro con la Se√Īora. √Čl abri√≥ su tilma para mostrar al obispo la se√Īal, las flores cayeron como cascada hasta el suelo, pero para sorpresa del obispo y de Juan Diego, en el tejido grueso de la tilma apareci√≥ una imagen exquisita de colores de la Sant√≠sima Virgen tal y como Juan Diego la hab√≠a descrito anteriormente, cuando se le apareci√≥ en el cerro del Tepeyac. El obispo y sus consejeros se pusieron de rodillas con admiraci√≥n y agradecimiento.

Al día siguiente, después de mostrar la Tilma en la Catedral, Juan Diego llevó al Obispo al lugar donde conoció a la Santísima Virgen. A continuación, regresó a su pueblo donde se encontró con tío, Juan Bernardino, que estaba completamente curado. Su tío le dijo que una mujer joven rodeada por una luz suave se le apareció y le dijo que acababa de enviar a su sobrino a Tenochtitlan con una imagen de sí misma. Ella le dijo a su tío, que su imagen iba a ser conocida como "Santa María de Guadalupe". Ella ha sido venerada con este título durante casi cinco siglos.

Juan Diego muri√≥ en 1548. Fue declarado beato en 1990 por el Papa Juan Pablo II en el Vaticano y el 31 de julio de 2002 Juan Diego fue canonizado en una ceremonia presidida por Su Santidad Juan Pablo II en la Bas√≠lica de Nuestra Se√Īora de Guadalupe.

Breve Historia del Manto y de la Imagen

La tilma de Juan Diego es tejida a mano, hecha de fibras de maguey, un tejido que tiene una vida √ļtil de aproximadamente treinta a√Īos. Ni polvo, insectos u otras impurezas que normalmente se encuentran en este tipo de tela se ha detectado en esta tilma. El hecho de que la tilma se ha mantenido perfectamente conservada hasta hoy en d√≠a es inexplicable.

La imagen de la tilma es un aut√©ntico retrato de la Virgen, que hasta hoy sigue estando perfectamente conservada y mantiene la misma frescura y el mismo color que cuando era nueva cuatrocientos ochenta a√Īos atr√°s. En 1647 la imagen es cubierta con cristal por primera vez. En 1921 una poderosa bomba colocada debajo de la imagen en un jarr√≥n estall√≥ destruyendo los escalones de m√°rmol en el altar mayor. La pieza de m√°rmol del altar se hab√≠a roto en pedazos, el Cristo de bronce en el Tabern√°culo estaba dividido en dos. Las ventanas de cristal en la mayor√≠a de las casas cercanas a la bas√≠lica fueron destruidas por la explosi√≥n, pero el cristal que proteg√≠a la imagen no sufri√≥ ni un peque√Īo efecto, estaba intacto.

En 1945 el Papa Pío XII declaró que la Virgen de Guadalupe era la "Reina de México y Emperatriz de las Américas" y que había sido pintada "por pinceles que no eran de este mundo".

La sagrada imagen est√° llena de simbolismos

Los astrónomos han observado que las estrellas visibles en la tilma reflejan la configuración exacta que había en el cielo en el solsticio de invierno el 12 de diciembre de 1531.

Tambi√©n se ha encontrado que, al realizar una imposici√≥n de un mapa topogr√°fico del centro de M√©xico por encima de su vestido de color rosa, de aparente dise√Īo aleatorio, coincide con las monta√Īas, r√≠os y lagos principales de las tierras mexicanas, lo que fue alguna vez regido por los aztecas.

La figura de Nuestra Se√Īora de Guadalupe se encuentra delante del sol, haci√©ndola m√°s brillante que el mismo y su pie descansa sobre una luna creciente. Estos dos s√≠mbolos eran motivo de culto y adoraci√≥n en la cultura azteca, pero en la imagen de la Virgen indican que la mujer cuya imagen se muestra es superior a ambos. La Virgen est√° en una actitud de oraci√≥n, lo que indica que hay alguien mayor que ella. Su manto es de un color azul-verde, una se√Īal clara de la realeza en la cultura azteca. Ella lleva un cinto negro de alrededor de la cintura, un signo de embarazo para los aztecas.

Bajo el cinto negro en el centro de la tilma hay una flor de cuatro pétalos, la Flor Solar. Esta flor simboliza la divinidad, el centro de la tierra, el cielo, el tiempo y el espacio. Su pelo es destrenzado lo que indicó a los aztecas que la mujer en la figura de una Virgen.

En su cuello cuelga un prendedor con una cruz en el centro recordando la muerte de Cristo.

La figura de Nuestra Se√Īora de Guadalupe est√° de pie con su pie izquierdo sobre la cabeza de una serpiente. La serpiente es un s√≠mbolo de Satan√°s para los cristianos y un dios para los nativos. Mostrando que ella es mayor que a Satan√°s y el dios serpiente.

Un examen realizado por un oftalmólogo y un fotógrafo en 1929 y 1951 de los ojos de la Virgen indicó el descubrimiento de una aparente imagen de la cabeza de un hombre reflejada en el ojo derecho de la Virgen. En 1956 y 1958 los oftalmólogos examinaron de nuevo los ojos de la Virgen y confirmaron los resultados de 1929 y 1951. Los estudios fueron realizados por cinco oftalmólogos, dos de ellos personas no-creyentes. En 1962, durante un estudio de una fotografía ampliada veinticinco veces, otro oftalmólogo anunció el descubrimiento de dos figuras humanas aparentemente reflejadas en las pupilas de los ojos de la Virgen y nuevamente varios estudios adicionales se hicieron en 1975 y 1979.

Los nativos hablaban muchos idiomas y dialectos en ese tiempo, pero todos fueron capaces de entender el mensaje contenido en la sagrada imagen. En un corto espacio de siete a√Īos, ocho millones de nativos se convirtieron al cristianismo.

Hasta el día de hoy, la gente en todo el mundo da honor de la Virgen de Guadalupe.

Las palabras de Nuestra Se√Īora de Guadalupe a San Juan Diego

"Mi hijito querido, Te amo. Quiero que sepas qui√©n soy yo. Yo soy la siempre Virgen Mar√≠a, Madre del verdadero Dios que da vida y mantiene la existencia. √Čl cre√≥ todas las cosas. √Čl est√° en todos los lugares. √Čl es el Se√Īor del Cielo y la Tierra‚ÄĚ.

"Quiero tener una iglesia construida en este lugar donde la gente sepa de mi compasión. Todos los que sinceramente pidan mi ayuda en su trabajo y en sus penas, conocerán el corazón de su Madre en este lugar. Aquí voy a ver a sus lágrimas, los consolaré y estarán en paz... "

"Escucha esto, mi peque√Īo hijo querido: no tengas miedo, deja que tu coraz√≥n no sea perturbado, no temas ninguna enfermedad...‚ÄĚ

"Mi hijito, ¬Ņno soy tu Madre? No tengas miedo. No eses angustiado, mi hijito. ¬ŅNo estoy yo aqu√≠ contigo?

¬ŅNo est√°s bajo mi sombra y resguardo? "